La incertidumbre.
Un día, al sentir la tierra húmeda, comenzó a abrirse, creció un poco, absorbió lo que sintió, pero estaba al revés, y en lugar de comenzar hacia abajo, comenzó hacia arriba, sus raíces apenas habían crecido, pero buscaba luz a toda costa, y de hecho, la alcanzó, recibió nutrientes solares, y muy poco del suelo.
Al poco tiempo, sus hojas al no recibir fósforo ni nitrógeno por no hacer simbiosis con las Micorrizas y los Rizobios, comenzaron a secarse, el sol pasó de alimentarle a consumirle, y la planta no sabía que pasaba, sola estaba aprendiendo a crecer, y temía ir a las profundidades de la tierra, no quería ver su ontogenia, se sentía a salvo con la luz solar, pero como jamás intentó crecer su raíz, jamás conoció la comunidad del anillo y a los hongos que le ayudarían en su travesía, otra planta le susurró "Ningún árbol puede crecer hasta el cielo, a menos que su raíz llegue al infierno".
Con terror, cerró los ojos, y empezó a buscar sus nutrientes en la tierra, le costó al principio, sólo encontraba enemigxs que siempre estuvieron ahí, pero que jamás quiso ver, retrotrajo sus raíces, y permaneció frente a sus adversarixs con total pavor sin saber que hacer, estos no le atacaban en sí, la sola presencia era aterradora, mucha resistencia encontró y no podía continuar más allá de aquel enemigo en busca de sus nutrientes.
Entonces una epifanía le sobrevino, y supo que aquellxs enemigxs eran ella misma en otros tiempos, su historial filogenético, y al entender aquello, y poder apartarse, pudo continuar descendiendo, y ésta vez cuando encontraba un nuevx enemigx, la epifanía rápidamente volvía y mostraba que contemplarle, aprender de aquel enemigx, y rodearle, era cada vez más sencillo, y cuando los hongos y las bacterias aparecieron, comenzó a crecer descomunalmente su raíz, y sin darse cuenta, sus hojas estaban absorbiendo más luz que nunca, tenía recursos inimaginables a disposición, comenzó a crecer y crecer en ambas direcciones sin temor alguno, recordó a la planta que le ayudó a desbloquearse, y le envió tantos nutrientes como pudo, y ésta, le mostró la basta red de raíces entre un árbol y otro, que a pesar de que en sus raíces no encontrara nutrientes, nunca iba a pasar hambre otra vez.
Hasta que un día, hizo bloom.
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